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Visitamos el nuevo restaurante Yandiola, al poco de su reapertura en la Alhóndiga (donde bajo la misma dirección hay otras 2 ofertas de restauración más económicas, alguna de las cuales ya comentaremos). Ricardo Pérez sigue con la misma cocina que nos gustaba, una fusión de clásico con toques de autor, aunque el local ha cambiado mucho -no solo de zona- respecto al que tenía en el campo Volantín.
Agosto/2011 Una pequeña nota para indicar que hemos vuelto al restaurante, después de haber leído variedad de comentarios, en su mayor parte negativos. Bien es verdad que había muy pocas mesas ocupadas, así que no podemos juzgar por cómo será el servicio cuando estén a tope, pero en nuestro caso ha sido muy correcto. Gente joven (por cierto con uniformes nuevos) pero eficiente. Y en cuanto a la comida ha sido estupenda, Original y bien preparada, cantidad correcta y precios en línea con su nivel (aunque han subido bastante desde el año pasado). Así que mantenemos nuestra opinión del restaurante Yandiola. Sobre todo de la comida, que nos parece excelente, aunque del servicio ya nos la reservamos pues parece que depende de días.
Junio/2010 Empecemos pues por el local: lo que menos nos gustó del nuevo Yandiola. Para algunos será elegante, para mí demasiado recargada. Yo desde luego prefería el minimalismo anterior. Evidentemente esta es nuestra opinión y es para gustos, y eso no desmerece la comida. Pero también hay cosas que nos gustaron: mesas amplias (muchas) y con suficiente espacio, incluidas varias zonas que se pueden cerrar con cortinas para hacer reservados. Caballetes auxiliares para reposar las bandejas de servicio. Y una cristalera según entras, detrás de la cual se ve el trabajo de los cocineros (que también se vislumbra desde el patio de la Alhóndiga). Otro apunte: el servicio muy correcto. Gente muy joven pero que se ve que tienen escuela. Atención rápida y sin errores. Algo que últimamente se ve poco por Bilbao, salvo que estés en un sitio muy caro o muy casero. Eso sí: los uniformes de las camareras también nos parecieron... mejorables :S Y pasemos a la comida: carta normal, con suficiente oferta, pero de cosas en general clásicas, aunque con los suficientes apuntes de "cocina de autor" como para probar cosas diferentes, según gustos. Merece notable alto la carta de vinos, con bastantes referencias de muchas denominaciones de origen (aunque las más de Rioja y Ribera) y extranjeras. Y con dos zonas: para buscar por denominación de origen o para buscar por tipo de elaboración (solo faltaba que éste apartado estuviera ordenado por precios). Las dos cartas con unos precios muy ajustados. Pedimos para beber un Marqués de Griñón Petit Verdot del 2005. Gran vino que estuvo a la altura de la comida a la que acompañó. Tardaron un poquito en empezar a servir, aunque desde el principio dejaron unos chips vegetales para entretenerte. Y luego, antes de entrar definitivamente en faena, sacaron un par de aperitivos sencillos pero agradables. Previamente dieron para elegir una interesante variedad de panes (incluido el de maiz que nos encanta y últimamente se está poniendo de moda en Bilbao). Para compartir de primero pedimos una Terrina casera de Foie. Llevaba unas tostas de pan de molde especial, un poco justas para acompañar al foie, pero sabrosas, con el acompañamiento de puré de manzana, una reducción de vino o similar. Sabor casero (dificil de encontrar) y rico en general. Luego nos pasamos a los segundos, comenzando por un Cochinillo crujientes deshuesado. Sabroso, con una salsa potente y aromática. Hecho como es bastante habitual últimamente: a baja temperatura y luego con un golpe de plancha. Y finalmente un Carré de cordero pre-salé a la brasa con ensaladita. Lo de la "ensaladita" era un chupito con una espuma de cebolleta y una brochetita de lechuga ...algo superfluo para nuestro gusto (necesita más elaboración). Pero el cordero estaba estupendo, muy poco hecho, una buena pieza, y con su poco de salsita. La mayor pega que podemos sacar a los segundos (por sacar alguna) es que los platos estaban fríos, con lo cual la carne se quedaba tibia en seguida. Para postre nos atrevimos con una novedad (en recuerdo de la Torrija de Brioche que tenían antes y hemos comido muchas veces): Torrija de pan de maíz con helado (creo que de maiz también). El helado muy rico, pero la torrija un poco seca y se desmigaba demasiado fácilmente. Como conclusión al comentario de su traslado desde el campo Volantín hasta la Alhóndiga, para empezar hay que hablar que el cambio de zona es importante: ahora en el centro de Bilbao es más fácil de llegar y luego tienes las zonas de copas más accesibles, incluyendo una terraza (que harán, pero cuando estuvimos estaba todavía en obras) en el piso superior. Y en cuanto a la calidad de comida del restaurante Yandiola, no se ha resentido nada, así que podemos seguir recomendando su visita, máxime si de paso podemos ver los entresijos de la Alhóndiga.
... (nota del Yandiona anterior) ... Septiembre/2006 En una zona poco visitada de Bilbao se encuentra este interesante restaurante decorado con aires minimalistas. Su cocina está entre medias de clásica y moderna, sin estridencias, y aunque no somos muy habituales, normalmente siempre hemos salido muy a gusto. La carta de este restaurante es corta pero bastante apetitosa. Se agradecería un poco más de extensión, salvo en la sección de postres que tiene una buena muestra de elaborados. La carta de vinos es demasiado amplia, y no barata. Al final pedimos un Nerola Syrah que estaba correcto. Como detalle no demasiado habitual, pedimos todos los platos para compartir y nos los sirvieron emplatados por separado (sin sobreprecio como hacen algunos). Aunque no me gustó nada que para todos usaran una especie de plato sopero donde se quedaba un poco amontonada la comida (sobre todo los segundos). Comenzamos con un plato de Marinera de cardos con almejas era espesa y abundante, para tomar con cuchara, que nos sorprende por lo rico y la cantidad de almejas: 6 para cada uno, más casi en proporción que cardos. A continuación nos habían hablado de fuera de carta del Atún rojo a la brasa, que lo sirvieron bien rojo por dentro, acompañado de unas patatas encebolladas y una salsa de pimiento. A simpe vista parecía un trozo de chuletón o solomillo, y el gusto era muy especial. Como punto flojo el que al no estar calientes los platos, y la salsa echarla fresca, el atun se enfrió muy rápido. Para seguir pasamos a una Carrillera de ternera estofada con salsa de hongos. El plato correcto (aunque insisto en la queja de plato sopero y sin calentar) aunque la carrillera era un poco "basta" y la salsa se quedaba floja para equiparar su fuerza. De postre lo más rico: una Tostada de brioche con helado de limón, francamente espectacular la tostada, con aromas a canela y genjibre, muy cremosa pero dorada y crujiente por fuera. De sobresaliente alto!
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