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Dentro de la cadena familar de los "Berton", y aunque tuvimos una mala experiencia con uno de ellos, estábamos con ganas de probar éste asador, del cual teníamos buenas referencias. Así que, aunque ahora esta zona esté muy orientada para turistas, al final un día terminamos -casi sin querer- en el Sasibil, y la verdad es que no salimos nada defraudados.
Obtubre/2011 El restaurante está relativamente separado del bar (aunque a la vista) y en 2 plantas. Antes la superior era para fumadores, ahora que está prohibido es la mejor para comer, pues estás un poco más aislado auditiva y visualmente del bar. El servicio es profesional y agradable, algo que últimamente no se ve demasiado. La carta es bastante corta, primando el producto en los primeros (productos ibéricos, anchoas, etc.), y limitada a lo más clásico de un asador en los segundos. La carta de vinos es igualmente cortita, ni siquiera tiene muchos Riojas, aunque al final pillamos un Emilio Moro, como siempre excelente, y a buen precio. La cuestión es que ya teníamos decidido lo que íbamos a comer, y pedimos una chuleta de menos de kilo, pero nos comentaron que de menos que 1,3 Kg no tenían. Curioso. Visto el tamaño del segundo, de entrante pedimos solo una cosa, algo que siempre nos llama: unas Mollejas de cordero. Muy ricas, en plan un poco rústico, con aroma a ajo, pan rallado crujiente... mejores que en bastantes sitios, desde luego. Y luego la Chuleta. Acompañada de unas patatas fritas, en plan casero, también muy ricas, y unos pimientos rojos fosilizados (posiblemente de exceso de tiempo en el horno). Venía troceada la chuleta sobre un plato de barro caliente, que si la dejabas se recocía, por lo que hay que retirarla si no la quieres pasada, pero bueno: así también la puedes calentar o pasar más a tu gusto. La cuestión es que era buena carne y bien tratada. De nuevo de las mejores que se puedan comer por la zona. Después de tanta cantidad de carne (y las patatas, que no sobraban...) no nos atrevimos con postre. Pero salimos contentos del Sasibil: tendrán pocas cosas, pero lo probado estaba francamente rico y a un precio razonable. De repetir.
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