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Este bar está dentro de una zona a la que desde hace ya varios años se ha desplazado el buen ambiente del Casco Viejo de Bilbao. Justo dos calles en T, pero con una proliferación importante de restaurantes y bares de pintxos. El Irrintzi destaca por su larga barra atiborrada de pintxos de muy diferentes estilos, sin caer en lo que era habitual en Bilbao, o sea: tortillas y bocadillitos de jamón. Con tiempo y buena cartera puedes hacer un recorrido gastronómico importante sin salir de su barra.
El sitio es grande y está decorado modernito. A pesar de su amplitud suele estar demasiado lleno, con mucho meneo de gente y ruido bastante alto. Pero es lo que hay que sufrir por estar en un sitio de moda y con calidad... Puede ser inagotable el contar la lista de pinchos que te puedes encontrar. Y como cada uno tiene sus gustos personales los que a mí me llaman la atención puede que no atraigan a otros... pero citaré algunos para que te hagas una idea: "rulo de calabacín y ternera con queso azul", "carpaccio de pulpo con puerro y jamón", "setas rellenas de foie", "brocheta de verduras en tempura a la menta", "pimientos rellenos de verduras", "anchoas con piperrada de hongos",... En algunos pinchos falla, como en las "croquetas de chipirón", que no son hechas en casa, y algun otro que se ve más de cumplir el expediente, o por hacer bonito, que luego se ven incomodísimos de comer, pero bueno: la mayoría merecen la pena, y siempre te quedas con ganas de probar alguno más. Lo único malo del bar Irrintzi es el servicio: camareros desganados, que no ayudan a la clientela a elegir pinchos (ni a cogerlos: te dan un plato y sírvete tú mismo... aunque los que quieras no estén a tu alcance por estar la barra llena), y hasta cuesta que te cobren.
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