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Visitamos otro restaurante que ha cambiado recientemente de propietario y de nombre, cosa que cada vez ocurre más en este Botxo. El anterior no tenía mala fama, y supongo que el nuevo también tendrá su público, dado el tipo de comida (casera clásica) que dan. Pero a nosotros no nos ha terminado de llamar (igual que el anterior, por cierto). Aún así tiene su estilo y por eso lo ponemos.
Restaurante Amume Máximo Aguirre, 1 48011 Bilbao telefono: 944.237.099 | |
Mayo/2011 El restaurante se encuentra en una calle céntrica pero apartada de las rutas de vinos o zonas turísticas (bueno, muy cerquita del museo, eso sí, pero hay que saberlo buscar). El local es amplio, con su zona de bar con alguna mesita, y su comedor aparte, con una decoración agradable, pero en plan "casero", palabra que se repite en todo lo que tienen que ver con este sitio: desde la comida hasta el servicio. La carta es como digo de cosas muy clásicas en plan casero. Bastantes guisos de segundo. Precios que en principio parecen económicos, aunque luego al ver las raciones (justas) ya se ve que la relación cantidad/precio es la habitual. La carta de vinos muy reducida, con dominancia absoluta de Riojas, como es de esperar siendo en Bilbao (aunque cada vez hay más sitios que tienen para elegir). Pedimos un Inspiración Valdemar, que resultó justito de aroma y cuerpo. Como de costumbre pedimos todos los platos para compartir, y todos los sacaron al centro de la mesa. ¿Ya he comentado que el servicio también era "casero"? Comenzamos la comida con unas Mollejas salteadas. No empanadas como es habitual, sino salteadas, aunque con un toque de pan rallado. Con exceso de sal y un toque de perejil por encima, pero nada más. Y cantidad la justa. Ricas, pero habrían mejorado mucho si estuvieran en su punto de sal. Luego pedimos Chipirones encebollados. Con éstos no nos llenamos, pues fueron solo 4 chipirones, 2 pequeños y otros 2 un poquito más grandes. Sobre un fondo de salsa de su tinta (que evidentemente no debería estar) y acompañados con un montoncito de cebolla pochada (que debería haber sido más grande). Todo más bien templado, salvo los chipirones que estaban recién hechos a la plancha (pero demasiado, y de nuevo muy salados). Un plato muy mejorable. Seguimos con un plato de mitad y mitad (que en la carta venían separados) de Morros y callos a la vizcaína. El plato salió incomprensiblemente frío y hubo que mandarlo calentar. No estaban malos, pero tampoc reseñables, para cumplir el expediente, sin más. Para variar no estaban salados, pues la salsa era más bien dulce. Para postre pedimos unas Tostadas sobre crema pastelera. Correctas, hechas con pan de tostadas, pero -como todo lo que comimos- con esa falta de toque de gracia que da un buen cocinero. Lo dicho: nuestra experiencia en el restaurante Amume no fué mala, pero tampoco de aconsejar. Precios reducidos, a cambio de cantidades y calidad justa. Resumiendo en una frase que lo define bien: es "de andar por casa".
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