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Hace ya más de diez años que se abrió este restaurante, para servir en principio los productos de la charcutería "La Moderna", además de funcionar como una clásica cervecería alemana. Por causas ajenas hemos faltado durante un tiempo, pero este año ya hemos ido un par de veces y hemos constatado que sigue manteniendo su filosofía inicial: producto alemán clásico, con buena calidad y a un buen precio.
Marzo/2011 En el centro de Bilbao, y muy cerca (ahora más aún) de su charcutería nos encontramos este sitio, ya un clásico conocido por cualquier bilbaino. Donde como digo lo mismo podemos tomar una cerveza en un ambiente relajado (o bullicioso, según horas y días), quizás acompañada con una salchicha para picar, que comer en plan "informal" o en plan "tragón", que para todo da. No podemos esperar una decoración de lujo ni platos de pedigrí, pero sí algo honesto y bien servido, para disfrutar de otro tipo de comida. Y es que los restaurantes de cocina extranjera -italianos y chinos aparte, claro- son escasísimos en Bilbao, y entre ellos sobran los dedos de una mano para contar los que se come bien. Por otro lado, ahora está ampliada (y quizás demasiado) la carta sobre lo inicial, que era el producto suyo: ensaladas, embutidos, salchichas y codillo. Y tienen suficiente variedad de platos para conformar a cualquiera. Acompañado por supuesto de una gran variedad de cervezas. Algo que pueden aprender en muchos sitios es que ponen una cesta con una variedad de panes, agradables y que acompañan bien los platos. Pedimos un par de platos que hemos repetido muchas veces pues son cosas que siempre nos gustan, acompañados por unas cervezas de trigo: Tabla de embutidos. Una variedad (como para 2) de embutidos alemanes que siempre está rica: Pastel de Carne, Morcilla con Lengua, Jamón Molido, Cabeza de Jabalí y Rolada de Cerdo. Codillo asado. Otro plato que es para 2 (o para uno con muuucha hambre, aún de plato único). Acompañado por puré de patata y chucrut (Sauerkraut), además de las 2 mostazas que tienen para todo. Como digo otro de los platos imprescindibles. Apfelstrudel. Aquí nos fallaron, pues nos pareció francamente malo (y encima es el más caro de los postres). Así que, teniendo en cuenta su económico precio y lo que conocemos de su carta, podemos recomendar el restaurante Ein Prosit para comer excelentes productos alemanes: ensaladas (que hemos probado varias), embutidos, salchichas (no perderse el surtido) y codillo. En los postres flojea, y de los platos que se salen de los mencionados no hemos probado ninguno, así que a tu riesgo ;)
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