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Este año nos sorprendió ver en una conocida guía gastronómica española un restaurante de Bilbao que ni sabíamos que existía. Y no es para menos, dado que está en unos bajos comerciales en plan galería donde te esperas un restaurante de "menú del día", y no uno que tenga algún interés gastronómico. Así que al final fuimos a comprobar que tal era el sitio, y la verdad es que nos sorprendió muy agradablemente. Aunque no estamos convencidos que encaje en dicha guía, sí que tiene un nivel muy notable en su categoría.
Restaurante Trueba Colón de Larreategui, 11 Bilbao telefono: 944.238.309 | |
Octubre/2010 Aunque esté escondido en un semi-sótano, el local está bien iluminado, con decoración sencilla y agradable ambiente, mesas cómodas, y otro detalle importante: el saber estar del personal, que aunque sea un sitio en plan casi "txoko" (como dijeron en un periódico local), saben atender correctamente y sin pasarse de familiaridades que no solicites. La carta de vinos justita, pero con alguna sorpresa importante. Entre ellas un Roda del 2006 por un precio sorprendente, y que resultó muy de nuestro gusto (hacía mucho que no lo bebía y sigue siendo un adelantado en Rioja). En cuanto a la carta es específicamente de "comida casera". No clásica, sino de cosas como de las típicas de casa, sin complementos ni pijadas. Mayormente guisos, algún pescado rebozado y algún marisco, pero sencillos. Curiosamente en vez de cosas "fuera de carta" que se estila tanto (y sin saber el precio), tenían un "anexo" a la carta con varias cositas. Comenzamos entonces, después de un pequeño aperitivo de croquetitas, con unas Mollejas empanadas y fritas. Lo clásico, sin aditamentos, pero bien resueltas. No se necesita más si están bien y son de calidad. El mismo dueño no nos aconsejó no tomar más de primero, así que pasamos a los segundos: Fuera de carta (pero que deben tener a menudo, si el mercado se tercia) unos Chipirones encebollados. Con una cebolla muy caramelizada, y unos chipirones con mucho sabor y hechos justitos. Riquísimos, buena ración, nada grasientos, y (¿me repito?) muy sabrosos. Recomendable estar al tanto cuando los tengan! Luego una mezcla (venía separado en la carta) de Callos y morros a la Vizcaína. Plato correcto, y en su línea, aunque un poquito falto de sabor a las carnes. De postre unas Tostadas de pan caseras (una ración dividida entre los dos). Ricas, sobre unas natillas: muy bien, como todo! Finalizamos la comida muy a gusto con unas copitas de orujo y ron, ambos de alta calidad y un precio muy ajustado. Así que no es de extrañar que salieramos satisfechos del restaurante Trueba: por un precio módico comimos comida casera de calidad y bebimos un estupendo vino, con un ambiente y servicio muy agradable. Repetiremos en breve.
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