|
Más de cien años lleva este restaurante dando de comer su típico cordero asado en Haro, y hacía tiempo que no habíamos ido, pues el plan de las mesas corridas no nos va nada. Cuando vimos que lo habían reformado y abierto una nueva zona de comedor nos animamos a volver a ver qué tal seguía la cosa... y pocos cambios ha habido, aparte del sitio, la verdad.
Agosto/2010 Como digo, han renovado el sitio, pues antes arriba tenían solo un comedor (con mesas corridas) y abajo hasta había carnicería. Ahora abajo solo está el horno, y han abierto un anexo más moderno con mesas "sueltas". Pero al primera sorpresa fué que, habiendo ido con reserva, nos querían encajar arriba, en una mesa corrida con otros 4. Nos quejamos y al final nos sentamos abajo. Así que avisado quedas si no quieres "confraternizar" con los demás comensales: advierte al hacer la reserva que la quieres abajo (que ellos no preguntan). La carta es como de pueblo... muchas cosas variadas pero pocas atrayentes, aparte de las 2 cosas famosas de la casa: la menestra de verduras y el cordero asado. Que es lo que hay que ir a comer, pero si vas con alguien que no le atrae, siempre encontrará otra cosa para comer. Y la carta de vinos, pues... como de pueblo de La Rioja. O sea: solo Riojas y más bien viejos. Aparte de los 3 vinos que hacen ellos mismos. Pero bueno: bebimos un Remelluri que estaba bastante decente :) Siguiendo con el "plan pueblo": sacaron de pan ¡2 barras! cuando a nosotros nos sobraría con media... eso sí, estaba rico. Pero a lo que ibamos: la comida. Como he dicho de primero una Menestra de verduras. Verduras congeladas o de bote (o al menos lo parecían), con algunas rebozadas (sobre todo mucha penca de acelga), y una muestra de guisantes, zanahoria y champiñones. El problema es que el rebozado estaba frito con un aceite que había soportado mil frituras y apestaba a viejo. En resumen: si te gustan las verduras y sabes apreciarlas, ¡no pidas esta menestra! De segundo evidentemente Cordero asado, que venía en la carta por raciones. Pedimos 2 raciones especificando que fueran de "cuarto delantero". Y nos sorprendieron sacando un cuarto delantero entero, todo un detalle. Aunque lo destrozaron un poco con esa manía que tienen (como en tantos sitios) de trocearlo, pues estaba un poco correoso y no se dejó repartir bien. Sacaron de acompañamiento una ensalada de lechuga (con un toque de vino, como es costumbre por esa zona). El cordero estaba bien, con una salsa sabrosilla. No para echar cohetes, pero con un defecto grave: que lo hacen sin sal, y no es lo mismo tener que echarle la sal luego porque está sosísimo. Y recalentado, claro, nada de recién hecho (que los vimos de muestra al entrar). Para postre nos atrevimos con una Tarta de manzana. Y era casera auténtica, con su masa quebrada y cremita pastelera. Agradable. En conclusión, el restaurante Terete es un clásico y tiene mucha solera, pero solo es recomendable a amantes recalcitrantes de lo típico, sin dar tanta importancia a la calidad como al lugar. Nosotros no creo que volvamos.
|