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Hacía mucho que no visitábamos este restaurante. Lo dejamos hace 8 años por una buena razón: aunque la comida solía ser cara (pero buena y con raciones grandes), nos cobraron un despropósito (más del doble que otros platos) por un plato "fuera de carta". Pero todo pasa, y al final -alentados por un lector- decidimos volvera La Cuchara. Y en fin: fuimos, vimos ...y no creo que nos pillen otra vez.
Junio/2010 El restaurante no es grande, y está decorado en plan moderno, con mesas grandes. Era un viernes, y solamente estábamos 2 mesas. Algo que nos dió que pensar desde el principio. Eso y el que para servir solamente estuviera la encargada... y se le veía desganada (aparte de que incomodaba por lo encima nuestro que estaba). La carta de vinos es correcta: cosas representativas de toda España, más de Ribera y mucho más de Rioja. Algo normal por aquí. Bebimos un Onix Evolució que estaba muy bien, aunque algo subido de precio. La carta es bastante amplia en primeros: cosas interesantes y apetecibles. En pescados flojea más, y en carnes ya es justita. Precios altos, aunque ya sabíamos que las raciones solían ser grandes, y en eso siguen. En la mesa teníamos cuando llegamos 2 panecitos puestos (nunca he entendido eso de dejar el pan puesto en la mesa), y nos sacaron de aperitivo un poquito de cecina, muy rica. Los platos pedimos para compartir y nos sacaron todos emplatados por separado, y en platos calientes: un detalle. Empezamos por unas Colas de langostino a la plancha con piperrada y curry. Recordábamos ese plato (o alguno parecido) por lo original, pero quizás estaban ahora más elaborados. Pena que los langostinos estaban en exceso hechos, y el resto de ingredientes con sabores muy fuertes, bien conjuntados, pero eso fué la tónica: sabores en exceso fuertes. Continuamos con Mollejas de cordero fritas con cebolla roja. Las mollejas al estilo habitual ligeramente empanadas y fritas y con algo de ajo, y debajo una buena cantidad de cebolla roja pochada, muy dulzona (y muy salada). Un poco grasiento el conjunto (quizás debido a un exceso de aceite con la cebolla) y fuerte de sabor. Luego nos pasamos a un pescado ofrecido "fuera de carta", que a mí en particular me atrae siempre, y -como casi siempre- picamos. Así que nos sacaron un Rodaballo a la plancha. No sé qué tenía de guarnición porque no la llegué a probar: el pescado estaba pasado, olía y sabía a "muy" viejo, y lo mandamos retirar. Se lo llevaron sin decir nada ni darnos en ningún momento ninguna explicación. Un poco extraño, no? Como pudieron atreverse a ofrecerlo fuera de carta?? Declinamos el pedir otro pescado en sustitución, y pasamos al Foie a la plancha con chutney de pera y manzana. El foie demasiado hecho, y poco aromatizado, con lo cual -para variar- estaba insípido y la base no decía gran cosa. Aparte de que nos quedaron dudas de su frescura. No nos atrevimos con ningún postre. Tomamos un café normalito y un patxarán malo (pero muy caro). Además de lo dicho del rodaballo, y la mala atención recibida, en el restaurante La Cuchara podemos resumir que tienen platos caros, con cantidad abundante y sabores en general fuertes, que tuvo mejor época pero ahora está muy por debajo de la media en Bilbao.
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