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Aunque el sitio no es exactamente un restaurante, ponemos la reseña en esta categoría porque ahora con la terraza exterior (que complementa las mesitas interiores) casi se puede hablar de ello. Además, si lo comparamos con muchos "restaurantes reales" de Bilbao, veremos que gana por goleada, así que hay que hacerle justicia en lo que se pueda y valga.
Diciembre/2009 La Viña del Ensanche ya lleva más de 80 años abierta, y ha sufrido varias remodelaciones, pero siempre ha sido un bar de tapas con productos de calidad. Como digo ni se autollaman "restaurante" ni tienen un sitio dedicado a ello. Simplemente tienen las mesitas interiores y ahora la terraza exterior (abierta todo el año), que a otras horas se usan para tomar cafés o lo que se tercie. Pero lo importante es que tienen una Cocina, así con mayúsculas. Y a eso hay que darle el mérito que merece. Pues tienen una carta que ya la quisieran muchos restaurantes de postín de Bilbao. Incluso la carta de vinos es correcta. No muy amplia, y con mayoría de referencias de Rioja, pero con una relación calidad/precio que es una constante en la casa: altísima. Por ejemplo hoy hemos pedido un Cosme Palacio y Hermanos del 2004, por 15€ creo que es una bicoca. En cuanto a la carta tienen cosas de picar (evidentemente si se conoce el sitio se espera que tengan unos productos ibéricos -Joselito- de la máxima calidad) pero también variadas cosas de cocina, incluidas unas ensaladas sabrosísimas. Quizás la selección de segundos sea más corta pero enjundiosa. Y los postres cortos, pero económicos y riquísimos. Por otro lado el servicio es super agradable, atento y rápido, algo que tampoco es muy común encontrar. Para comenzar hemos disfrutado de una Tempura de espárragos verdes. Seis espárragos muy gruesos en una buena fritura, acompañados con una variación de 4 salsas (tomate picante, y mahonesas aliñadas con ajo, rosa, y curry respectivamente) que cumplían con creces su cometido. Totalmente recomendable. Luego los segundos: Manitas de cerdo deshuesadas, rebozadas y fritas, sobre una potente base de salsa vizcaina. Y Carrillera de cerdo ibérico, presentada en un cuenco sobre una camita de crema de puré de patata (aromatizada con parmesano) y un poco de su jugo: algo impresionante, de rebañar con cuchara! (y que además sacan en medias raciones). Para finalizar el original Tiramisú, que sacan en tarrina acompañado de un cucuruchu con helado de queso. Francamente rico, con sus dos capas con sabor a queso y a café de verdad, nada de las "reconstrucciones de la deconstruccion" que ponen en algunos sitios. En conclusión: obviando las pegas de la terraza o el sitio interior siempre ruidoso (pues el bar está muy concurrido), en la Viña del Ensanche se come cocina de calidad, con productos bien tratados (o productos naturales de primerísima fila) y a un precio que compensa completamente. De volver a menudo.
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