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Es un tópico muy frecuente, sobre todo viniendo de gente que no le gusta salir (y muchas veces ni gastar). Pero en nuestro caso es una gran verdad, aunque ya nos gustaría que fuera al contrario... La verdad es que en casa cocinamos los dos muy bien (y quien tenga dudas que consulte la sección de Recetas y descubra algunas de nuestras creaciones), pero también nos gusta salir por ahí y comer a gusto ...y -por supuesto- tomar alguna copita ;) [pero esto es otra historia y será contada en otro sitio]
El tema es que hay muchos motivos para ir a restaurantes, y depende del día (y del presupuesto con que contemos, que de momento no es infinito) se pueden aplicar unos casos y/o otros (o incluso alguno que no mencione): - Simplemente para no manchar en casa.
- ...O para no perder tiempo haciéndolo ;)
- Para comer cosas difíciles de elaborar o conseguir para casa.
- Para disfrutar de formas diferentes de cocinar a la nuestra, e intentar aprender algo de ello.
Esto es muy amplio, pero la verdad es que es cada vez más difícil el salir y terminar a gusto con una comida. ¿Será que cada vez somos más exigentes? O quizás sea que cada vez se come peor por ahí... Y es que en tantos restaurantes te encuentras que no se meten en recetas complicadas, ni originales, ni siquiera que tengan una combinación amplia y acertada de ingredentes. Solo en "trivialidades". Esto no quiere decir que solo busquemos "moderneces", que también nos gusta comer recetas clásicas, y nos gustan muchas, pero hay mucha diferencia entre un "rabo al vino tinto" bien hecho a uno (lo más habitual) en que la salsa es simplemente una reducción del caldo donde se ha cocido, y que te lo sacan sin guarnición alguna (o con unas patatas fritas de ayer). Está claro que un restaurante es un negocio, y no es discutible que un restaurador se comporte como comerciante. Él también tiene derecho a vivir, incluso a vivir bien, que su oficio es bastante esclavo. Pero el problema es que muchos olvidan un principio básico en un comercio, como es la satisfacción del cliente: no hay mejor venta que la que logra que el cliente vuelva. Aunque no ganes tanto dinero con ella, si puedes ganar más veces! Pero no: la mayoría van a sacar la máxima tajada al panoli de turno que ha entrado. Sin mirar más allá ni pensar en el futuro. Y cualquiera que haya estudiado economía de empresa sabe que una forma fácil para aumentar el beneficio inmediato es reducir costos y aumentar el margen. Así lo aplican elaborando recetas simplonas, con productos fáciles de conseguir, con mucha salida o que les aguanten en la nevera (o en el congelador) mucho tiempo. Teniendo guarniciones (cuando las tienen) preparadas "al por mayor" para tirarlas (frías) encima de todos los platos. Otros en cambio tiran por otro camino también fácil: raciones pequeñas, minúsculas, vamos, de mirar con lupa! Sublimación del "pintxo" pero en forma de plato de restaurante, y a 30€ !! Cuantas veces nos hemos quedando mirando el plato y pensando ¿y esto es lo que he pedido? si casi ni se ve!! Luego tendré que comerme un buen bocata para merendar y aguantar hasta la cena!! Y por supuesto, no hay que olvidar todos los que se lucran en gran manera metiendo un recargo brutal en los vinos, algo que es comprar y servir sin trabajo (ande andarán los sumilleres de antes!), y sobre todo cargando en los "raros" que piden algunos (el que los quiera, que los pague!, que para algo tienen "el de la casa"). Lo que se logra con todo esto es que muchas veces vayas a sitios y comas mal, poco y a disgusto. Y que te preguntes qué corchos pensabas tú para terminar cayendo en ese sitio... porque para eso te quedabas en casa, sacabas algo del congelador, y disfrutabas tranquilo y sin pagar! Pero por otro lado también se estila mucho lo de los restaurantes donde el "gurú" crea una receta, pero ahí se acaba su misión, es el artista!. Luego a los "paganos" la comida se la prepara el último pinche que ha entrado (porque claro, el chef está de "gira"). Eso sale mucho más barato, pero queda muy mal con ellos casi siempre... aunque a la mayoría de clientes les da igual. Porque siempre tienen controlado quién es el inspector de una guía o el crítico gastronómico del periódico y entonces ya se preocupa de hacerlo el mismísimo "chef". Cosa que hemos constatado que ocurre mucho!. A este respecto me quedé absolutamente sorprendido por la lectura de una entrevista donde Fernando Canales declaraba que trata mejor a un cliente que entre en su restaurante con la Guía Michelín debajo del brazo. ¡Así que he comido tan mal en su restaurante! No sólo no llevé la citada guía, sino que iba con vaqueros... así que, aunque pagué lo mismo (bueno, menos el coste de la guía), parece que no tuve derecho a comer bien!! Por supuesto hay restaurantes (que suele coincidir muchas veces con los más pequeños) donde el jefe se preocupa por el producto, incluso por los clientes, e intenta cumplir con los 2 pilares básicos de su negocio: ganar dinero pero dejando al cliente satisfecho. Y seguimo a la búsqueda y captura de los mismos... que suelen ser difíciles de encontrar pues no salen tanto en las guías, ni les ponen buenas críticas en los periódicos (a veces simplemente por haberse negado a "invitar" al crítico), pero haberlos sigue habiéndolos, y aquí irán saliendo, poco a poco :-)
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