|
Todavía no hemos ido nunca al clásico restaurante Guria. En parte por ser en exceso clásico para nuestros gustos, en parte por el precio que tiene (siendo para este tipo de platos). En cambio cuando nos hablaron del "Bistrot" que tienen montado hace ya unos años (en una zona que a otras horas utilizan de cafetería) al final nos animamos a ir, con resultados realmente interesantes.
Marzo/2009 El local es agradable, muy buen puesto en estilo clásico, con una decoración sencilla, y está en una zona céntrica pero sin aglomeraciones. Las mesas un poco justas, pero no pequeñas. El servicio es agradable y eficiente. En general gente mayor que se le nota la experiencia y el saber atender. La carta no tiene ni excesos ni es muy justa. Correcta, teniendo en cuenta que son cosas apetecibles, pero con unos precios del siglo pasado. Al igual que la carta de vinos que es bastante extensa y bien seleccionada, con precios adecuados. También tiene un menú del día interesante. Para beber, dado que estamos en un sitio de bajo presupuesto, no nos tiramos muy altos: un Marqués de Vitoria, correcto, y a un precio muy razonable. Para empezar pedimos un Panaché de verduras muy rico, con gran variedad de verduras salteadas y un par de lonchas de jamón por encima. Bien de cantidad y muy bien da calidad. Otro pidió un Pisto a la Bilbaina. La verdura un poco pasada, pero con bastante huevo y recién hecho, terminado en una sartén con forma. Como muy "casero". De segundo Bacalao al ajoarriero. Mucha cantidad, pero un poco justo de calidad al estar el bacalao demasiado hecho. Eso sí: todos los platos bien calientes, que es un detalle. Y también unas Manitas de cerdo a la vizcaína. Que luego resultó que no eran solo manitas, porque la mitad eran morros. Eso sí: las manitas deshuesadas, cortadas en rodajas y rebozadas (al igual que los morros), con una salsa vizcaína abundante y sabrosa. Un plato ciertamente recomendable. De postre solo nos atrevimos con un arroz con leche. De nuevo cantidad, pero riquísimo, como hacía tiempo que no habíamos comido en un restaurante. De los de antes: con mucho sabor a limón, muy cremoso... La verdad es que no se está en el comedor oficial, sino en la "cafetería", cerca de la barra, aunque suficientemente separado y además no es un bar donde haya ruidos. O sea que al final mejor que muchos restaurantes donde comes a dos pasos de una barra bulliciosa. Así que por esa parte ninguna queja. Y por otro lado los precios, como ya he dicho (al igual que las elaboraciones) son del siglo pasado... no sé si comimos algún plato que costase más de 10€, con lo que la cuenta total salió casi como en un chino ;) En fin, que ir al Bistrot del Guría es ir a disfrutar de comida casera, sin pretensiones ni complicaciones, pero rica y económica. Algo de lo que hay muy poco en Bilbao.
|