|
Un restaurante típico, quizás no de comida típica del lugar (aunque también la tienen), pero con una indudable calidad y fama dentro de ésta bonita ciudad. Fuimos como primera opción en nuestro primer día que pasamos allí, y no salimos defraudados en absoluto, sino todo lo contrario.
Junio/2009 Con una decoración muy típica, llena de referencias granaínas e ilicitanas (al igual que la carta), pasamos por una muy tentadora barra (ganadora de varios certámenes de pinchos) para llegar a los varios comedores, de forma irregular, cómodamente puestos. La atención fué exquisita, muy agradable todo el personal, pero especialmente el hijo del dueño, que lo mismo departía con los habituales que con los turistas como nosotros, aconsejando en todo y dando todas las explicaciones con total espontaneidad. La carta de vinos amplia y con bastantes vinos de la zona (deben de tener una bodega subterránea extraordinaria), y como preguntamos por algo de allí, nos aconsejaron el Beryna 2006, que resultó muy rico. Una cosa que nos encanta del sur son las aceitunas preparadas que puedes picar en cualquier lugar, y aquí nos sirvieron como aperitivo unas gordales aliñadas de vicio. Pedimos 4 platos de los cuales 3 era "primeros" (y los dos primeros eran medias raciones, pues nos dijeron que si no sería mucha comida), y luego una carne. Para comenzar una Fritura de la huerta. Una variación de verduras pasadas por harina gruesa y fritas. Riquísimas, y muy diferente de las tempuras que estamos acostumbrados. Despues seguimos con la Ensalada templada de chipirones y gambas. Buena y agradable, con buen producto, pero no fué lo que más nos gustó. Y un plato que siempre nos atrae: Mollejas de cabrito con pimientos de Padrón, que iban acompañadas también con patatas fritas y ajetes. Una conjunción de sabores y texturas muy agradable, un plato para recordar (e intentar emular en casa). Finalmente la Presa ibérica a la brasa con setas. La carne cortada en filetes gruesos, hecha en su punto, muy sabrosa, y con un acompañamiento perfecto. De postre Leche en 3 formas. Una especie de flan cremoso, con varias capas, entre ellas una en plan bizcocho. Como muy casero y muy rico. Terminamos con un café y una copita de un buen licor. Y con una cuenta de un total muy reducido, para lo bien que comimos. Aunque sea repetirme, salimos del Restaurante El Granaíno muy a gusto, bien atendidos, con una excelente relación calidad/precio. De repetir si volvemos a Elche, sin duda!
|