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Uno de los sitios ya clásicos de Bilbao, montado a partir de una antigua tienda de ultramarinos (que todavía se mantiene, y por la que hay que pasar para ir al "comedor") en su trastienda y su bodega. La verdad es que habíamos estado hace años y no teníamos demasiado buen recuerdo. Pero esta vuelta a Casa Rufo nos reconcilió, pues aunque el local tiene sus deficiencias, y la carta es casi inexistente, la comida (si te gusta lo que hay) merece la pena.
Restaurante Casa Rufo Hurtado de Amézaga, 5 48008 Bilbao - Vizcaya telefono: 944.432.172 | |
Julio/2008 El sitio tiene su relativo encanto, aunque no es ni muy cómodo ni muy amplio, ni siquiera bien ventilado (en caso de que te toque cerca de alguien que fume un puro). La carta es inexistente: te cantan lo que tienen que no suele ser mucho (de primeros mucho laterío y embutido, de segundo prácticamente chuleta y punto). Y la de vinos aunque existe es todo un poema: vieja y desgastada, con correcciones y tachaduras, sin especificar añadas... vamos, casi como si no la tuvieran. Y depende de tus gustos mejor no dejarte aconsejar por el maitre, que no parece que entienda mucho de vinos... La verdad es que al final para seguir la corriente (que casi todo lo que tienen es Rioja) pedimos un Pujanza del 2004, que estaba decente: modernito, sabroso... vamos, que bien para ser Rioja, digo ;) Al final encontramos algunas ofertas interesantes más "de cocina", así que comenzamos la comida con unas croquetas caseras, francamente ricas. Recién hechas, con masa fina, empanado muy crujiente, y sabrosas. Seguimos con un Salmón ahumado. Plato que nos sorprendió pues parecía una rodaja (de un buen grosor), limpia de piel y espinas, y troceada en trozos grandes. Con sabor nítido a salmón y a humo, y a una temperatura suave agradable. Acompañado de unos sorprendentemente suaves pepinillos, alcaparras y aceitunas negras, y regado con aceite de oliva virgen que lo completaba y redondeaba el plato. Totalmente recomendable. De segundo lo único que me parece interesante del sitio: Chuletón. De calidad, hechura y precio muy aceptable. Acompañado de unas patatas fritas estilo casero muy ricas. Lo único que desentonaba era la cantidad y la calidad de la sal que tenia por encima: gordísima y basta. Y el sacarlo en plato de barro hipercaliente que la terminaba recociendo si la dejabas ahí. De postre pedimos un poco de Queso, y nos sacaron dos variedades (manchego e Idiazábal) ricos y potentes. Y terminamos con un café y un chupito de patxarán bastante aceptables. La verdad es que salimos contentos con la comida. El local y la "carta" es lo que es, pero el servicio familiar y agradable (y la calidad del producto) compensan en gran parte, y pienso que Casa Rufo es un sitio que puede merecer la visita, aunque no muy asiduamente dada la poca variedad.
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