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Restaurante Túbal (Tafalla)

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Escrito el 11/jul/2008 por Juanma - Leido 2292 veces.

Habíamos ido en nuestro periplo por Navarra para visitar exclusivamente dos restaurantes. El segundo día cayó el Túbal, y -aunque nos habían hablado muy bien de él- no nos podíamos imaginar lo bien que se podía comer.

Fué una experiencia inolvidable, con algún plato "de 10", así que no sólo volveremos, sino que podemos recomendar el restaurante Tubal sin reservas.

Restaurante Túbal

Plaza de Navarra, 4
Tafalla (Navarra)
telefono: 948.700.852

   

Junio/2008 

El local está en un primer piso, y es impresionante, por lo grande y bien montado. Además está dividido con una cristalera el enorme comedor en las dos zonas preceptivas de fumadores y no fumadores.

Por cierto que en la planta baja tienen una muy interesante tienda donde venden todo tipo de delicatessen, tanto de la zona como de fuera ...en donde no es aconsejable entrar antes de comer pues se te van los ojos y te la llevarías entera.

Nos recibió la dueña Atxen Jimenez, que luego departió con nosotros y comentó sobre los platos. Después de muchos años en el tajo ahí sigue, con ganas (aunque sus hijos ya van cogiendo las riendas), y sólo se lamentaba de haber perdido (la verdad que casi inexplicablemente) una estrella michelín. Luego conjeturamos porqué ha podido ser...

La carta es amplia, con bastantes propuestas atrayentes, y tanto de platos tradicionales como otros más originales, o incluso propuestas actualizadas de los clásicos. Precios caros pero no excesivos, y menos si nos fijamos en el tamaño de las raciones. La carta de vinos también es grande, sobre todo con muchas referencias de vinos navarros.

Para beber disfrutamos de un vino de la tierra (como no podía ser menos): un Alzania 21 del 10. Caro pero impresionantemente bueno. Notas potentes balsámicas, a fruta, y gran cuerpo y persistencia. Además con una buena evolución en sabores según se iba abriendo.

Después de un par de aperitivos muy ricos pasamos a la comida. Tenemos que advertir que la mayoría de los primeros platos (lo dice en la carta) vienen en medias raciones, para que se pueda elegir una variedad de ellos (aunque nosotros pedimos lo mismo para los dos), pero los segundos aunque pedimos dos raciones, nos las emplataron por separado en medias, aunque uno con un ligero sobreprecio.

De primero una Ensalada de espárragos de primavera con un toque marino (o algo así). Con cantidad de espárragos cortados en láminas muy finas, crudos, con un acompañamiento ligero de vinagreta y una capa abajo de lechugas, pero no muchas, realmente era cantidad de espárragos, y con un toque superior de huevas de salmón que se perdían un poco. Muy agradable pero quizás necesitaba algún otro ingrediente que le aportase más variedad.

Luego unas Alcachofas fritas con tocino, hongos y cigalita. Exquisitas, unas alcachofas cortada en láminas finas, fritas en freidora, sobre una capa de panceta cocida, luego otra de hongos, y rematadas con una hermosa cigala hecha a la plancha, muy poco: lo justo para dorarla por fuera pero semicruda por dentro. Una conjunción de sabores y texturas francamente impresionante.

Para segundos empezamos con un plato que quizás sea lo más rico que hemos comido en nuestra vida. De 10. En carta tenía un nombre soso: Manitas de cerdo crujientes y melosas, pero cualquier restaurador de los que están en el candelabro le pondría un nombre de 2 líneas al menos. Además el plato nos cobraron algo más al emplatarlo por separado (10€ cada uno) pero la verdad es que en Bilbao muchos sitios pondrían lo que me pusieron en mi plato (o menos) como una ración completa, al doble de precio.

Pero a lo que iba: se trataba de una tarrina de manitas deshuesadas, con una zona superior de piel caramelizada. La acompañaban dos salsas: un potente jugo del propio bicho, y una crema que pudimos deducir que podía ser de patata con ajos confitados, aceite de oliva y perejil. La dos de untar. Y rematándolo todo el apoteosis: una teja de un crujiente exquisito, inenarrable, como una piel frita con zonas hinchadas, muy sabroso y diferente. Que luego nos contó la dueña que la hacían en el horno a baja temperatura, con láminas muy finas de las mismas manitas. En resumen: unas cuantas cosas muy ricas, con gran sabor, diferentes texturas, y una conjunción extraordinaria de todo ello.

Después tenía que bajar la cosa, pero para nuestra agradable sorpresa no mucho: un exquisito y recomendado Pichón asado, poco hecho, con una salsa de caza muy sabrosa, y verduras y algún hongo de guarnición, con un poco de puré de patata.

Y finalmente, de postre, una Torrija de brioche con sopa del niño y helado de almendra. La torrija riquísima, pero la "sopa" (una especie de crema con algo que parecía pan rallado o almendras muy picadas) a mí me convenció poco, aunque a Henar le gustó.

Pero debíamos tener cara de hambre, porque aún nos sacaron un par de "buñuelicos" de viento para picar... tan ricos que luego compramos unos cuantos más en la tienda de abajo (!)

En fin, lo dicho al principio: no sé si coincidiría que acertamos en los mejores platos, pero tanto el sitio como la atención merecen la pena. Y si el resto de la comida está tan exquisita como lo que nosotros comimos, se merecería algo más que una estrella michelín. Claro, que para eso tienen que poner nombres de platos de 2 líneas en la carta...


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