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Aprovehando que teníamos un concierto en el Euskalduna, reservamos para ir a cenar a este restaurante, que no visitábamos desde hacía varios años. El restaurante, dirigido por Fernando Canales, está muy bien calificado en las guías, aunque no teníamos muy buen recuerdo de él ...pero por comprobar si había variado quisimos ir. Y sí había variado, pero a peor :(
junio/2008 La verdad es que la cosa ya pintó mal desde que llamamos para reservar mesa: a nuestra petición de zona de no fumadores nos respondieron diciendo que "ya nos encajarían en una salita con 3 mesas apartada, aunque no tendríamos vistas". O sea, lo de siempre: pasan de los derechos de los que no queremos morir de cancer y se puede fumar en todo el restaurante. Por cierto que en la dichosa salita había un ruido de fondo muy molesto, que intentaban tapar con música. El sitio está puesto en plan elegante y clásico, con una decoración un poco recargada para mi gusto, pero que a otros gustará más. También las mesas bien preparadas y espaciadas. El servicio muy correcto y agradable, a veces un poco despistados (el salero que me sacaron al pedir sal no lo tienen en una tasca de barrio, máxime que cuando pedí si no tenían "Maldon o similar" ya me vino con un molinillo de sal rosa decente). Las cartas tanto de comida como de vinos no nos gustaron. No por el formato, sino por el contenido: Los vinos muy variados, pero (al menos los de fuera de Rioja) de precios altos, mezclando muy afamados (y muy caros) con otros muy poco conocidos. La comida poco original, recetas simples que no te esperas de un restaurante de ese nivel (cosa que quedó corroborada al probarlos). Para beber elegimos un vino de Magaña: el Calchetas 2004, que resultó muy potente, quizás demasiado para el tipo de comida que pedimos. Lo cual no desmerece del vino, pero para otras ocasiones. Por cierto que el vino lo sacaron a temperatura ambiente. Al quejarnos nos dijo el sumiller que tenían estropeada la cava (que casualidad!, al salir vimos una estantería repleta de vinos cerca de la puerta de entrada, pero ninguna cava). Ya entrados en comida, pedimos dos platos para compartir que nos sacaron ya repartidos, todo un detalle que siempre se agradece: Carpaccio de Cigalas con vinagreta de bacón ahumado, que salió templado, algo para mí imperdonable, y con un aliño de diferentes ingredientes que no le aportaban casi nada. Además de tener poco sabor y no muy agradable, dada la textura pastosa de la carne. Arroz cremoso de Hongos y Pulgo: muy poco arroz, y de cremoso nada, sueltito y con un fondo de carne que mataba el sabor del hongo, y un trozo de pata de pulpo encima churruscadito a la plancha, que había que sufrir para trocearlo con la cuchara que sacan. Otro plato totalmente prescindible (a Henar que le encanta el arroz tampoco le gustó, y eso ya es delator). De segundo pedimos carnes, que siempre nos van más, y la verdad es que había muy poco donde escoger... (un inciso: la camarera que trajo los platos nos decía que tuvieramos cuidado que quemaban ...cuando más bien estaban tibios, con lo cual la comida se enfriaba en seguida, y fué una pena). Por un lado pedimos Foie de pato a la brasa: poco hecho pues sólo estaba hecho por un lado (yo diría que a la plancha, no a la brasa), nadando en su grasa, mal salado y aliñado, y con un mísero acompañamiento de una cucharada de puré de manzana. Otro plato deficiente que probamos los dos y no gustó, tanto por la calidad del Foie (sin desvenar y poco sabroso) como por lo mal tratado y poco acompañado. Por otro lado Rulo de cordero deshuesado con su molleja. Plato hecho con falda de cordero, simplemente enrollada y asada, cortada en 6 trocitos de bocado, y acompañado también con una falta de imaginación y escasez de medios imperdonable: dos cucharadas de salsa de cordero, un fondo casi invisible de algo que parecía puré de patata, y una cucharadita en el centro de cus-cus. Ah! para abultar y quedar aparente encima llevaba una lámina enorme de algo que se quedó apartado una vez lo probé. De postre solo nos atrevimos con un Hojaldre de canela y arroz con leche. Con decir que el arroz estaba hervido con agua ya se dice todo del plato... En resumen: el sitio está bien puesto, el servicio es muy amable, pero la calidad de la comida en el restaurante Etxanobe es deficiente, sobre todo leyendo lo que dice en su página: "Sabor, producto, tradición y creatividad se funden en un solo concepto" ...nada más lejos de la realidad!. Se ve que el cocinero pasa más tiempo haciéndose propaganda en los medios que en la cocina. Dudamos mucho que volvamos.
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