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Paseando un día nos encontramos con la sorpresa de un cambio de look de un bar, que mirado más de cerca resultó ser una nueva adquisición de la cadena Sasibil/Berton, pero muy alejado de sus orígenes: en Indautxu, casi en el Sdo. Corazón. Como los originales del Casco Viejo tienen buena fama, nos animamos a ir a éste nuevo local, con un resultado un tanto decepcionante...
Restaurante Berton Goikoa Rodriguez Arias, 64 48013 Bilbao telefono: 944.394.301 | |
Mayo/2008 La verdad es que fuimos con la intención de comer chuleta, animados por el cartel de la fachada en que anunciaba carne del "Valle del Esla". Curioso anuncio, dado que (habiendo abierto hace 2 semanas) nos dijeron que hasta mediados de Junio no tendrían y tuvimos que conformarnos con una chuleta "de aquí" de la que ya me explayaré luego... El local está decorado al estilo rústico que impera en toda la cadena, agradable y resultón, con una barra bien surtida y unas mesas separadas por medio tabique que no impide que llegue el ruido del bar en momentos bulliciosos. A pesar de ese estilo rústico no descuidan las mesas, agradeciéndose tanto la vajilla y cubertería como los manteles y servilletas "en condiciones". Para beber no nos anduvimos con cosas raras y (dentro de una carta corta pero suficientemente variada) elegimos un Emilio Moro (sin especificar añada: resulto un 2005). Vino que ya conocemos y estuvo en condiciones, aunque servido cálido (nos dijo que tenían la cámara a 14º, pero el vino rondaría los 20º !!). De primero (acompañado por dos clases de pan muy ricos) un poco de Pulpo a la Gallega para picar ...bueno lo de un poco era un suponer, porque la ración fué grande, pulpo grande y rico, aunque con algunas zonas demasiado cocidas, y con un aceite de acompañamiento francamente bueno. Luego pasamos al Chuletón, que nos habían comentado que venía acompañada con patatas y pimientos rojos, más bien regulares. Aparte de tener que esperar un largo rato a que lo sirvieran (y eso que éramos la primera mesa que estaba esperando su 2º plato) nos dijeron que es que se estaba "templando". Cosa que demostraron al servirla: habiéndola pedido "poco hecha" la sacaron recocida, salvándose el centro por ser muy gruesa, pero de mala manera. Efectivamente dió la impresión de que la tenían semi-congelada y no habían sabido hacerla en condiciones. En fin, la comimos como pudimos, acompañándola con sal tipo Maldon (sorpresa que nos dieron cuando la pedí). De postre la corta carta que nos presentaron no nos invitaba a probar nada (nos ofertaron algo "casero": el flan!) así que ahí acabamos la comida. Conclusión: el sitio tiene sus cosas buenas, y puede que volvamos a probar otros platos, pero deberían vigilar cómo se conserva y se hace la carne (sal vo que la hiciera el pinche porque el chef titular estuviera de fiesta...).
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