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Habíamos prometido volver a este restaurante a comer un menú exclusivo de verduras, y aprovechamos una semana de vacaciones (que se convirtieron en unas "vacaciones gastronómicas") para ir, antes de hacer noche en Olite. Salimos convencidos de que es un sitio a tener muy en cuenta, especialmente si nos gusta disfrutar de las verduras.
Junio/2008 Como decimos pedimos el menú de verduras, así que ni mirar la carta. De beber pedimos un Ochoa rosado de lágrima, que estaba sabroso y acompañaba muy bien a las verduras. Empezamos con unos Espárragos templados con aceite de oliva, que dado lo avanzado de la temporada ya no estaban tan ricos (estuvieron mucho mejor los de la vez anterior), lo cual no quiere decir que estuvieran malos. Luego Pimientos del cristal (en sustitución de los "ajetes" del menú, lastima!!) que estaban ricos, más de lo que recordábamos (quizás por tener menos ajo). Una Cebolleta confitada al chardonnay, muy original y sabrosa, ciertamente algo especial y muy recomendable (habrá que intentar hacer algo parecido en casa). Pencas de acelga rellenas de jamón y crema de hongos, que estaban crujientes, debido a ser hechas (como nos explicó Ricardo) en tempura en vez de rebozada, y con un toque de salsa holandesa por encima, impresionante! Láminas de patata confitadas con tallos de borrajas, una especie de milhojas de láminas de patata y borraja. Rico, con mucho sabor al producto, y original, dado que es una verdura que no se suele ver por aquí. Menestra de verduras de temporada, con trocitos de espárrago, alcachofas, guisantes y habitas, un poco de jamón picadito y un fondo (muy verde) de crema de verduras francamente sabroso. La corona de Alcachofas con foie fresco y puerro crujiente, también nos pareció más rico de lo que recordábamos, una conjunción de sabores y texturas muy agradable. Y para terminar unas Pochas de Tudela guisadas, con guindillas verdes. Hechas muy naturales, con un poquito de verdura añadida y -única pega- alguna grasa de jamón y/o chorizo que les añadía sabor pero las dejaba un punto grasientas. Acompañadas por unas guindillas verdes en vinagre suaves. Plato ciertamente rico y contundente para finalizar. El postre no está incluido en el menú y al final pasamos. Quedamos muy satisfechos y repetimos que es muy recomendable el ir a éste sitio a comer verduras.
Marzo/2008 Volviamos de un viaje cuando decidimos parar en este restaurante de Tudela, al cual ya habiamos intentado ir en otras ocasiones sin resultado. Al final la insistencia mereció la pena, por la insuperable calidad de sus verduras, aunado a la extraordinaria amabilidad del propietario. Si no se lleva mejor nota es por lo flojo de los segundos platos (de carne). El local tiene un tamaño medio, con las mesas no muy juntas, y está correctamente decorado, aunque un poco simple. Por él se mueve el dueño atento a todo, aconsejando en todo momento e incluso dando conversación y resolviendo dudas a cualquiera, algo poco visto y muy de agradecer. Para beber elegimos un vino de la tierra: el 6 de azul y garanza, con un precio muy correcto, y que no nos defraudó en absoluto. El restaurante cuenta con un menú de degustación exclusivo de verduras (bastante solicitado, y que probaremos en breve) pero también te da la posibilidad de pedir unas verduras para "picar", y después unos segundos platos convencionales, a lo cual nos acogimos. Así que comenzxamos con unos estupendos espárragos blancos (la temporada se ha adelantado este año). Cuatro unidades para los dos, que nos dejaron muy buen sabor de boca como comienzo. Después unos pimientos del cristal, guisados con ajo al estilo navarro, que nos dejaron un poco más fríos (sobre todo después de haber probado hace poco los pimientos de cristal de "El Navarrico" que son exquisitos) y a los que -para nuestro gusto- les sobraba tanto ajo. A continuación una sorpresa: los ajetes fritos dos veces. Supongo que la primera a fuego suave para cocerlos, y la segunda muy fuerte para dorarlos por fuera y churruscar un poco las puntas. Servidos con un poco de sal Maldon por encima, estaban exquisitos, de comer a cientos! Para acabar con las verduras, una corona de alcachofas fritas con foie. Un poco rústicas las alcachofas, el plato estuvo bastante rico. De segundo la cosa bajó bastante. Luego nos decía el dueño que habíamos pedido platos "del montón", y que teníamos que haberle pedido consejo. Lo cual anotamos para la próxima vez (y avisamos a quien esto lea). Por un lado unas manitas de cerdo rellenas de foie y hongos. Un poco requemadas por encima, y con pocos hongos (más bien era un poco de salsa de los mismos lo que le daba sabor). No estaba mal, pero era mejorable. Por otro un cochinillo confitado a fuego lento y caramelizado. Más de lo mismo: poca mano para realizar el plato, y la piel no estaba crujiente. De postre volvimos a acertar con una estupenda torrija. Sabrosa, jugosa y que dejó con las ganas de comer más (sobre todo si suprimieran la bola de helado que llevaba encima). En conclusión: un restaurante donde bordan las verduras (si hubiera que calificar a éstas serían de 8,5 a 9,5 puntos según platos), aunque los segundos bajen (a falta de probar el patorrillo y alguna otra cosa que según el dueño son mejores). Nos quedaron ganas de volver, posiblemente la siguiente vez a comer el menú degustación exclusivamente de verduras.
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