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Este es un conocido restaurante-asador ubicado sobre las aguas del río Duratón, en lo que fué un molino. La decoración es bastante recargada, con intenciones rurales... pero se agradecería más espacio libre y menos amontonamiento de cosas. La cocina es correcta, pero sin lujos ni grandes descubrimientos. Quizás su lechazo asado sea de los mejores y es a lo único que hay que ir, pero nosotros hemos cometido el error de pedir otras cosas, dado que lo habíamos comido el día anterior.
Agosto/2007 La carta es corta como es de esperar en cualquier asador de ese estilo, teniendo pocas cosas "llamativas" para pedir al final optamos por entrantes bastante clásicos y un segundo que nos ofrecieron fuera de carta. La atención fué bastante buena y de trato agradable en lo que no llegó un grupo enorme que tenían reservado un comedor entero, que ya casi desaparecieron los camareros. La carta de vinos no está mal, aunque no la revisamos mucho, pues dado el corte de lo elegido en seguida acerté con mi elección: un Protos Roble del 2005. Vino que ya conocemos y sabemos que nunca defrauda: intenso aroma a fruta y agradable paladar. Comenzamos con una Ensalada de ventresca de atún y pimientos asados, justamente correcta, pues aparte de que tenía muchas otras cosas que sobraban, la calidad del atún y los pimientos era bastante justa. A continuación unas Mollejas de lechazo salteadas. Estas sí estaban ricas, simplemente salteadas en sartén sin empanar y con un toque agradable de ajo y perejil. De segundo pedimos unas Chuletillas de lechazo. Una pena que ni eran de lechazo (más bien de algo más crecido) ni estaban hechas en brasa, sino a la plancha. Después un Pichón estofado. Estaba también justo de calidad, pues aunque estaba muy tierno tenía una salsa aguada que no le iba. Y además la ración era de 1 pajarito minúsculo, para quedarse con hambre para el postre... Y como quedaba vino y hambre, pedimos una ración de Queso con membrillo. El típico Flor de Esgueva que se hace en Peñafiel, con un rico puré de membrillo. En fin, terminamos la comida con sentimientos encontrados, y convencidos de que si volvemos será exclusivamente por comer su lechazo asado, del que hemos leído maravillas, cosa que no ocurre con el resto de su oferta.
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