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Este es un restaurante de una franquicia que se extiende por toda España, con el típico lechazo asado de Castilla y demás productos de la tierra. En Bilbao apenas hay restaurantes donde comer cordero asado (solo conocemos otro y son unos impresentables). Una pena porque este sitio creo que en sus tiempos estuvo mejor pero ha decaído mucho en calidad, cosa que no ocurre con otros de la misma cadena de otras ciudades (al menos alguno que hemos probado).
mayo/2007 Un domingo que andabamos con antojo al final nos decidimos a volver a éste restaurante, del cual no teníamos demasiado buen recuerdo de las últimas veces. Después de la típica picaresca que se estila tanto últimamente con la "zona de no fumadores" [que si está en otra zona, que si como es domingo no fuma nadie (?) ...] nos sentamos en el comedor de adentro, donde no habíamos estado nunca: el de afuera -que es más agradable- estaba lleno. Los vinos que tiene son escasos y caros, pero más de una vez nos habíamos decantado por su rosado de la casa en jarra, fresquito y que acompañaba bien la comida. Craso error: esta vez más parece un mal tinto aguado. Al preguntar por el color oscuro del mismo al camarero nos dijo que era así, que ya sabes las mezclas que hacen las bodegas... En vez de devolverlo como deberíamos haber hecho, lo sufrimos en silencio. Mala costumbre de mucha gente que a nosotros a veces tambien nos dá :S De primero pedimos ligero: 1/2 ración de Morcilla de Burgos. Frita en freidora pero como siempre sabrosa. Y unas Mollejas de lechazo a la parrilla, ricas, pero sobre una parrillita "de pega": al contrario que otras veces contenía brasas apagadas! De segundo por supuesto Lechazo asado. Yo tenía recuerdo de cordero con color "rosado" por añadirle conservante. Esta vez fué peor: el color era natural, pero el sabor era a pasado, y encima estaba como cocido en agua en vez de al horno, y poco hecho. Un suspenso absoluto para su cocción. No pedimos postre pues no nos quedaron ganas de comer más (y si sobró cordero no fué por hartarnos, sino por lo malo), y terminamos con la invitación de la casa: licor de guindas y las típicas rosquillitas de anís, aunque éstas eran tan pequeñas que fué meramente testimonial. En resumen: si quieres comer cordero asado, no vayas a éste restaurante. Y para otras cosas (salvo chuletillas)... no vayas tampoco, que no son su "especialidad". Si no le he puesto peor nota ha sido por los primeros que estaban bastante bien.
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