|
En la antigüedad existieron las sartenes de hierro. Aquellas viejas reliquias que funcionaban de maravilla en las "chapas" de las cocinas de carbón o más tarde en los fuegos de gas butano. El problema como bien sabemos estaba en que se oxidaban. Para su limpieza aconsejaban frotarlas con papel de estraza (o incluso de periódico) y aceite. Claro que esto no es muy higiénico, y ahora podemos disponer de maravillosas sartenes que nos duren toda la vida y no se oxiden. Y no estoy hablando de las de recubrimiento antiadherente...
Las sartenes enteras de acero inoxidable son caras, no cabe duda. Cuestan mucho más que las normales (aunque no más que las antiadherentes especiales), pero a cambio conseguimos algo muy importante: duran toda la vida. Aí que el ahorro nos va a resultar muy importante a largo plazo. Algunos se echarán las manos a la cabeza pensando en las posibilidades de "pegado" de sus cocinados en éstas sartenes. Nada más lejos de la realidad. En una sartén de acero bien tratada no se pega nada. Pero no sólo eso: si alguna vez se te pega algo, se te quema, le das un golpe fuerte con la espumadera, o la maltratas de alguna forma... no problem. Una buena limpieza (con un frotado de lana de acero de las más fina si hace falta) y volverá a estar como el primer día. Y por muchos y muchos años. El único truco está en saberlas usar: necesitan un precalentamiento muy fuerte antes de echar el aceite, y dejar éste calentar bien (en caso de que sea cantidad) o incluso enfriarse un poco si es necesario. Y tendremos asegurado que no se nos pegue lo cocinado. Por supuesto deberemos comprar sartenes de buena marca, aunque la verdad es que ahora mismo son tan escasas que solo las encontraremos en sitios especializados y serán buenas. Con mango de acero también y bien soldado o atornillado. Las que tenemos en casa son de WMF y después de 5 años están como nuevas. Y lo que les queda... Como anécdota os cuento la plancha de 28 cm. que tenemos en casa de "acero inoxidable": una maravilla en la que hacemos de todo, desde tostar pan para sandwiches o tostas, hasta el pescado o la carne a la plancha. Sin coger sabores extraños y dejando un dorado único. Cual es su peculiaridad? pues que en origen fué de recubrimiento "antiadherente", hasta que me cansé del mal acabado que dejaba... y cogiendo una escobilla pulidora acoplada al taladro, eliminé toda la capa antiadherente, dejando el acero (inoxidable, aunque no brillante) visto. Ahora como digo me sirve para todo, y utilizo unas espátulas metálicas para dar la vuelta alas cosas y rascar el fondo para eliminar residuos entre tandas. Un lujo!
|